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Tres Reglas para Mejorar tu Vida

El crecimiento personal se basa en el conocimiento de sí mismo, este autoconocimiento nos va a permitir identificarnos con nuestra esencia, entender el por qué y para qué estamos viviendo esta experiencia, es decir entender nuestro propósito de vida.

Buscando el conocimiento de sí mismo, Brugh Joy (1979, pp60-61) menciona tres reglas básicas para mejorar  nuestra relación con nosotros mismos y el mundo que nos rodea.

Primera regla: No hacer comparaciones.

Esto parece imposible en el mundo de hoy, donde se privilegia la comparación, que al final muchas veces configura nuestro estilo de vida. Cuando nos comparamos, o bien pensamos  que estamos mejor que el otro,  o en desventaja.

Lo más adecuado sería compararnos con nosotros mismos, descubrir nuestros avances en relación a donde queremos estar. Estas comparaciones van a impulsarnos a buscar nuevas estrategias para seguir mejorando.

“Nunca te compares con nadie, pues la perfección absoluta de cada ser radica únicamente en la comparación consigo mismo”.

Segunda regla: No juzgar

Continuamente estamos emitiendo juicios de las personas o de los acontecimientos cotidianos, estamos interpretando la realidad desde nuestra percepción.  Los juicios son pensamientos, son ideas validadas por nuestras creencias y paradigmas.

Hay aspectos de las personas que desconocemos y que debemos respetar, cada persona actúa desde su realidad, desde sus creencias, que para ellas constituyen su verdad.

 Pareciera que es una tarea imposible sacar los juicios de nuestra mente, por que forman parte de nuestra vida y de la forma como nos relacionamos con los demás, sin embargo, si no los podemos eliminar, tenemos la opción de elegir, los juicios sólo son ideas.

Tercera regla: Poner en suspenso la necesidad de entender

No te empeñes en comprenderlo todo. La necesidad de entender todo,  nos lleva a preguntarnos por qué, cuando en realidad la pregunta más valiosa es ¿para qué?. El por qué siempre nos va a llevar a una causa, a dar una explicación, es muy racional; en cambio el para qué nos permite conocer el propósito o la finalidad, está más relacionado a nuestras emociones.

Cuando queremos entenderlo todo,  nos estamos negando a vivir en el presente, desde el corazón, con sus certezas e incertidumbres. Mientras avancemos en el conocimiento de nuestro interior menos necesidad vamos a tener de querer entenderlo todo.

Puedes compartir esta información con tus amigos y familiares, seguramente te lo agradecerán. También me gustaría saber tu opinión sobre el tema, te invito a que dejes tu comentario.

Muchas gracias por estar aquí.

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About The Author

Juana Alida

Educadora, Enfermera, Coach de vida, experta en Desarrollo Personal. Con amplia experiencia profesional en las áreas de Salud y Educación.

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